Así vivimos la 11 edición de Circus Nation.

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Autor: Manuel JP 

Si hay una fecha en Granada marcada en rojo para la electrónica, esa es sin duda el primer fin de semana de octubre. Fin de semana en el que se viene celebrando durante los últimos años Circus Nation.

Cuando un evento supera las 10 ediciones, podríamos decir que ya no es algo nuevo, ni que es un festival revelación. No. Circus Nation no es nada de eso, Circus Nation es un gigante capaz de anteponerse a todas las adversidades.

El día no empezaba bien, nos llegaban malas noticias, como las caídas de cartel de algunos de sus artistas, así la organización del festival puso a disposición de todo aquel que lo precisara la devolución del importe de la entrada. Gran gesto por parte de New Sound y Tech On, promotoras del evento. Sin embargo, dudo de que mucha gente optara por esa devolución.

Bien, metámonos en faena. Sábado 1 de octubre, a eso de las doce de la noche hacemos aparición por los aledaños del Complejo Embrujo de Las Gabias, sin perder más tiempo entramos rápidamente al recinto, y tras un exhaustivo control, por fin nos hallábamos dentro. Directos a la Circus Techno Classics Area, donde ya estaba el madrileño Enrique Mena, para nosotros Svreca, que set para comenzar la noche, sin ir alto de velocidad, tenía una intensidad que nos hacía creer que volábamos. Svreca lo hizo todo muy oscuro y adulto, no apto para cualquier oído, y así se hacía reflejar en la pista, que aun no se encontraba a pleno rendimiento, pero los allí presentes nos lo estábamos pasando como auténticos niños chicos. Con un final de set en el que bajó la intensidad, introdujo ritmos rotos y rozó los tintes más experimentales, nos dejó más suaves que un paño de pura lana virgen. Chapó Svreca, ¡esperamos volver a verte pronto de nuevo!

Terminó Svreca y comenzó el torbellino, hardgroove electrizante por parte del bueno de Du'art, llenazo automático de la sala, que vibró durante dos horas a ritmo del portugués, pero nosotros decidimos retirarnos y hacer reconocimiento del recinto. Vuelta por Open Air I Hate House, en donde se encontraba Maztek repartiendo bass a todos sus seguidores, que ya se encontraban bastante animados.

Seguimos en la vuelta de reconocimiento y establecemos nuestra base en la carpa Circus Nation. A los mandos ya se encontraba Stefano Noferini, tech house isleño, con tintes deep y un publico que ya poblaba bastante la impresionante carpa que Circus Nation había preparado. Y si impresionante era la carpa, más nos impresionaba el sonidazo que desprendía el escenario, bajos muy potentes sin ensuciar un sonido cristalino que, hacía apreciar bastante bien todos los matices que los artistas nos fueron ofreciendo a lo largo de la noche.

Turno para Spartaque, y no os engañamos, teníamos ganas de ir empezando a darle vueltas a la tuerca y el primero en retorcerla, el Ucraniano. Se subió al escenario con ganas de partirlo, y sólo tardó en meterse al público en el bolsillo lo que tardó en romper el primer tema. Lo hizo muy fácil, tirando de groove techno, y allí no paró de bailar nadie, ni siquiera él. El público estaba muy metido en la sesión, la iluminación y las visuales estaban a pleno rendimiento y esos d & b Audiotechnik estaban haciendo de las suyas, manjar para nuestros oídos. Spartaque, conquistó Granada.

Momento para emigrar de nuevo al área Circus Techno, donde esperaba turno la alemana Klaudia Gawlas, no necesitó más que 3 cdjs, una mixer y dos horas de set para darnos ese bañito de barniz que te da todo aquel que se dedica a pinchar techno 'sensu stricto'. Oscuro, contundente, con melodías hipnóticas, algún roce ácido y loops que se repetían hasta conseguir conectar con nuestro interior o vete tú a saber con qué era lo que conectábamos, pero había comunicación, os lo aseguro. Nos tenía tan sumamente conectados que nuestra idea era la de ver terminar el set de Kowalski, pero nos resultó imposible, Gawlas se llevó el pato al agua y nuestras mentes fritas.

Hora del cierre, teníamos donde elegir, si queríamos terminar quemando zapatilla estaba Lukas dando cera a base schranz en el Open Air I Hate House, si queríamos elegancia teníamos a 2000 And One en el area Circus Techno, pero amigos, el corazón puede más que la cabeza y no podíamos dejar pasar la ocasión de ver el que posiblemente haya sido uno de los mejores cierres de la historia de este festival.

Dueño y señor de Granada, dueño y señor de Circus Nation, Horacio Cruz por fin cerraría la que es su casa. Y es que en días anteriores las redes sociales echaban humo pidiendo un cierre del granadino, nosotros lo queríamos, él también estoy seguro que lo deseaba. ¡Qué hora y media! ¡Que selección musical! ¡Qué ambiente!

La carpa se caía, literalmente. Aún se me ponen los pelos como escarpias si me pongo a pensar en ese momento. Tiró de contundencia, tiró de técnica, tiró de beats vertiginosos a 134, nadie se movía de allí. Horacio lo había vuelto a hacer. Sin duda está en su mejor momento y lo mejor, que no tiene pinta de parar...

Y aquí llegó la hora que nadie quiere, la del apagón de equipo y encendido de luces, finaliza aquí un Circus Nation que en cuanto a calidad musical no tiene nada que envidiar a otros eventos con carteles que doblan el caché. A pesar de los contratiempos, ajenos a la promotora, este es el camino a seguir, buen sonido y artistas con muchas cosas que contarnos.

Por último, sólo piensa en una cosa, cuando amanezca mañana, quedará un día menos para Circus Nation 2017... 

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